oh trampolín, bello trampolín...
tanto saltar sobre ti, mareado terminé
y salté alto, alto, muy alto,
y sentí el cielo, oh, el cielo
¡qué divino lugar!
tan suave, tan dulce, tan cálido.
Mas, infausto destino,
la gravedad de la vida
tiró con fuerza, y de regreso
y, valen refranes,
como duele el caer de vuelta,
cuando ya no se cae en el trampolín.
Y siento vergüenza,
¿qué clase de tarado salta así sin calcular la caída?
Y siento rabia,
¿por qué no evité la tentación de ir ta alto, de tan seductor trampolín?
y siento miedo,
ahora que estoy inerte en el piso... ¿qué haré?
Da lo mismo, el final, como con los "pobres", al cielo esto no le corresponde...